miércoles, 14 de noviembre de 2012

Buenos días, 14 de noviembre de 2012



El capitán verdadero, embarca el primero y desembarca el postrero.


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Hace 70 años nació la Rosa Blanca, el movimiento de estudiantes contra Hitler

Un grupo de jóvenes intelectuales alemanes decidieron organizarse hace setenta años como resistencia contra los abusos del régimen nazi. Adoptaron como nombre la Rosa Blanca, inspirándose en la flor que sostiene el icono de San Alejandro de Múnich.

En febrero la Iglesia Ortodoxa beatificó a uno de ellos, Alexander Schorrell, proclamándolo  testigo de la fe y mártir.


La Rosa Blanca reunió también a los hermanos protestantes Hans y Shofie Scholl, a los católicos Christoph Probst y Willi Graf y al judío Hans Leipelt.

En junio de 1942 se organizaron para enviar durante 250 días cartas circulares a direcciones particulares y al frente de batalla. En ellas denunciaban las mentiras del régimen y los abusos que se cometían sobre todo contra polacos y judíos.

En una de esas cartas decían que cada uno debe asumir parte de la culpa si permanece pasivo ante una dictadura del mal.

La aventura duró poco. Todos los jóvenes fueron detenidos, juzgados de forma sumaria, condenados a muerte y ejecutados.


SANTORAL

José Pignatelli, Adeltrudis, Alberico, Andrónico, confesores; Antigio, Hipapcio, Jocundo, Vitón, Venerando, obispos; Clementino, Teódoto, Filomeno, Demetrio, Serapión, mártires; Trahamunda de Pontevedra.


REFLEXIÓN:
LAS SEIS MADEJAS

El rey, en su avaricia, había apresado y encarcelado a Romualdo, a quien todo el pueblo veneraba y reverenciaba como a hombre de Dios y profeta de su pueblo, e hizo saber que no lo pondría en libertad hasta que el pueblo pagase una muy elevada cantidad de dinero por su rescate. Una manera un poco primitiva y salvaje de cobrar impuestos. El rey sabía que el pueblo veneraba al santo y acabaría pagando.

Pagaron mucho, en efecto, pero la cantidad recaudada no llegaba aún a lo estipulado. Una viejecita de un pueblo muy lejano se enteró también de lo que sucedía y quiso contribuir en su pobreza. Era hilandera, y todo su capital en aquel momento eran seis madejas recién hiladas. Las tomó y se encaminó a palacio a entregarlas para el rescate.

Las personas, al verla pasar, se contaban unos a otros su caso, y no podían menos de sonreírse ante la ingenuidad de su gesto y la inutilidad de su esfuerzo. ¿Qué valían seis madejas de hilo en un rescate de millones? Algunos incluso se lo decían a la cara y la disuadían de su empeño.

Pero ella seguía su camino y contestaba: “No sé si pondrán en libertad a Romualdo o no. Lo único que pretendo es que cuando Dios, en su juicio, me pregunte qué hice yo cuando Romualdo estaba en la cárcel, no tenga yo que bajar los ojos avergonzada”. Y presentó su ofrenda.

El rey, a cuyos oídos había llegado ya su historia, liberó al hombre de Dios.

ORACIÓN:

Ven, Espíritu divino,
manda tu luz desde el cielo.
Padre amoroso del pobre;
don, en tus dones espléndido;
luz que penetra las almas;
fuente del mayor consuelo.

Ven, dulce huésped del alma,
descanso de nuestro esfuerzo,
tregua en el duro trabajo,
brisa en las horas de fuego,
gozo que enjuga las lágrimas
y reconforta en los duelos.

Entra hasta el fondo del alma,
divina luz, y enriquécenos.
Mira el vacío del hombre,
si tú le faltas por dentro;
mira el poder del pecado,
cuando no envías tu aliento.

Riega la tierra en sequía,
sana el corazón enfermo,
lava las manchas, infunde
calor de vida en el hielo,
doma el espíritu indómito,
guía al que tuerce el sendero.

Reparte tus siete dones,
según la fe de tus siervos;
por tu bondad y tu gracia,
dale al esfuerzo su mérito;
salva al que busca salvarse
y danos tu gozo eterno.

Amén

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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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 Un agente del FBI cuenta por qué quiso
abortar a su hija con síndrome de Down...
 Quería que su hija fuera perfecta y no soportaba la idea “de cómo su discapacidad se reflejaba en mí”. Una historia para llorar...

Heath White, un atleta, piloto graduado de la Fuerza Aérea de Estados Unidos y agente del FBI, que creía tenerlo todo, pensó en abortar a su hija Paisley por tener síndrome de Down. Ahora corre maratones con ella y cuenta la historia que le dio luz a su vida.

Desde 2008, poco antes de que su pequeña cumpliera su primer año, White corre todo tipo de maratones llevándola en su coche, buscando formar conciencia sobre la dignidad de la vida de las personas con Síndrome de Down, y dando testimonio de su amor de padre.

En el programa E:60, conducido por Tom Rinaldi, del canal deportivo ESPN, se reveló la historia de White, quien estaba obsesionado por la perfección, y que esperaba que su primera hija fuera, en palabras de su esposa, Jennifer, “perfecta, como lo era él”.

 Y Pepper White, que nació en 2005 cumplía los estándares esperados por los esposos White. 

Sin embargo, un año después, al revelarse que Jennifer estaba embarazada por segunda vez, las pruebas prenatales revelaron que su segunda hija tendría Síndrome de Down.

Jennifer White confesó a Rinaldi que temía que su esposo “se fuera, que se escapara”.

Lo peor es que sabía que él probablemente querría que la abortase, porque sabía que sus convicciones no eran tan fuertes como las mías”, recordó. 

En efecto, Heath White intentó denodadamente convencer a su esposa para abortar a su bebé, por temor a “lo que la gente pensaría de mí”.

Jennifer White recordó que durante el embarazo, su esposo, a quien confiesa amar “más que a la vida”, no era grosero o desagradable sino que “estaba ausente. Él simplemente no estaba ahí emocionalmente, en absoluto”. 

“Tuve que pensar ‘¿Y si lo hago? ¿Qué pasa si la aborto, si me deshago de ella?´ Y recuerdo una pequeña voz en mi cabeza diciendo ‘No hay manera, no sucederá. Imposible’. Me refiero a que pensé en eso quizás por una hora. Él lo hizo durante meses”.

 White sintió que le daban “un bebé roto” y se preguntaba una y otra vez “¿por qué yo?”.

En una carta que Heath White escribe a su hija Paisley, y que actúa como hilo conductor del reportaje, le confiesa que “antes de que tú nacieras sólo me preocupaba de cómo tu discapacidad se reflejaba en mí. Ahora no hay mejor espejo en el mundo. Tú eres mi luz en la oscuridad, y es un privilegio ser tu papá. Te ama siempre, papi”.

La carta, que Heath White comenzó a escribir cuando Paisley tenía 18 meses, es “solamente mi forma de arrepentirme. Las posibilidades apuntan a que ella nunca hubiera sabido la forma en la que me sentí antes de que ella naciera. Ese hubiera sido mi secreto sucio que guardaría para siempre. Pero no quería que fuese un secreto, quería que ella supiese que lo es todo para mí”.

Heath recordó que cuando Paisley nació, en marzo de 2007, su madre le dijo que su pequeña se veía como si no tuviera Síndrome de Down. Él, incómodo, dijo: “Ella está mintiendo. Puedes definitivamente ver que ella tiene Síndrome de Down”.

 Su esposa recordó en el reportaje, entre sollozos y con la voz entrecortada, que sintió como si “hubiera perdido un bebé, a pesar de que tenía una sentada justo frente a mí”.

“Creo que fue después de que comencé a alimentarla que dije ‘ella está bien, es perfecta, vamos a estar bien”. 

Para Heath, sin embargo, aceptar a su hija le tomó muchos meses. Sin embargo, llegó el día, un “momento crucial”, en que mientras jugaba con Paisley y le hacía cosquillas, ella se reía y lo empujaba.

 “En ese momento me di cuenta de que ella era como cualquier otra niña, ella es mi niña”.

Desde entonces, Heath White sintió la necesidad de mostrarle al mundo a su hija, por lo que decidió correr en maratones una vez más, luego de dejarlo por varios meses, pero esta vez llevando delante a Paisley, en su coche. 

Heath dijo que quería que “todo el mundo viera que estaba orgulloso de ella”.

“Nadie sabía cómo me sentía antes de que ella naciera, y si puedo evitar que una familia, una persona viva con la culpa de casi cometer el error que yo casi cometí, va a valer el dolor que Paisley sentirá más adelante en su vida cuando sepa cómo me sentí”. 

Heath reveló que su temor es que “un día, alguien la llame ‘retrasada’, que alguien use esa palabra en su presencia, o se burle de ella porque es diferente, y tener que explicarle sobre la sociedad, y tener que construirle un respaldo de autoestima para que sepa cuánto la amo”.

“Todo lo que he hecho, todo lo que he tratado de lograr, nunca iba a ser perfecto. Pero mi amor por Paisley es perfecto. Siempre voy a estar ahí para asegurarme de que ella llegue a la meta”, aseguró.
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