lunes, 5 de noviembre de 2012

Buenos días, 05 de noviembre de 2012

A las balas no hay que tenerles miedo,
hay que tenerles miedo a la velocidad con la que vienen


SANTORAL

Ángela de la Cruz, religiosa, Fundadora; Bernard Lichtenberg, Beato Sacerdote y  Mártir; Gomidas (Cosme de Carboniano), BeatoMártir; Guido Maria Conforti, Obispo y Fundador;  Maria Carmela, Beata Mártir; Gregorio, Beato Obispo y mártir;  Zacarías e Isabel, padres de Juan el Bautista;



REFLEXIÓN:
El paquete de galletas

  Cuando aquella tarde llego a la vieja estación le informaron que el tren en el que ella viajaría se retrasaría aproximadamente una hora.

  La elegante señora, un poco fastidiada, compró una revista, un paquete de galletas y una botella de agua para pasar el tiempo.

  Buscó un banco en el andén central y se sentó preparada para la espera.
Mientras hojeaba su revista, un joven se sentó a su lado y comenzó a leer un diario.

Imprevistamente, la señora observo como aquel muchacho, sin decir una sola palabra, estiraba la mano, agarraba el paquete de galletas, lo abría y comenzaba a comerlas, una a una, despreocupadamente.

La mujer se molesto por esto, no quería ser grosera, pero tampoco dejar pasar aquella situación o hacer de cuenta que nada había pasado; así que, con un gesto exagerado, tomo el paquete y saco una galleta, la exhibió frente al joven y se la comió mirándolo fijamente a los ojos.

Como respuesta, el joven tomo otra galleta y mirándola la puso en su boca y sonrió.

La señora ya enfadada, tomó una nueva galleta y con ostensibles señales de fastidio, volvió a comer otra, manteniendo de nuevo la mirada en el muchacho.

El dialogo de miradas y sonrisas continuo entre galleta y galleta.

La señora cada vez más irritada, y el muchacho cada vez más sonriente.

Finalmente, la señora se dio cuenta de que en el paquete solo quedaba la ultima galleta.

" No podrá ser tan descarado ", pensó mientras miraba alternativamente al joven y al paquete de galletas.

Con calma el joven alargo la mano, tomo la última galleta, y con mucha suavidad, la partió exactamente por la mitad.

Así, con un gesto amoroso, ofreció la mitad de la última galleta a su compañera de banco.

- ¡ Gracias ! - Dijo la mujer tomando con rudeza aquella mitad.

- De nada. - Contesto el joven sonriendo suavemente mientras comía su mitad.

Entonces el tren anuncio su partida...

La señora se levanto furiosa del banco y subió a su vagón.

Al arrancar, desde la ventanilla de su asiento vio al muchacho todavía sentado en el andén y pensó:

"¡ Que insolente, que mal educado, que ser de nuestro mundo !"

Sin dejar de mirar con resentimiento al joven, sintió la boca reseca por el disgusto que aquella situación le había provocado.

Abrió su bolso para sacar la botella de agua y se quedo totalmente sorprendida cuando encontró, dentro de su cartera, su paquete de galletas INTACTO.

Cuantas veces nuestros prejuicios, nuestras decisiones apresuradas nos hacen valorar erróneamente a las personas y cometer las peores equivocaciones.

Cuantas veces la desconfianza, ya instalada en nosotros, hace que juzguemos, injustamente, a personas y situaciones, y sin tener aun por que, las encasillamos en ideas preconcebidas, muchas veces tan alejadas de la realidad que se presenta.

Así, por no utilizar nuestra capacidad de autocrítica y de observación, perdemos la gracia natural de compartir y enfrentar situaciones, haciendo crecer en nosotros la desconfianza y la preocupación.

Nos inquietamos por acontecimientos que no son reales, que quizás nunca lleguemos a contemplar, y nos atormentamos con problemas que tal vez nunca ocurrirán.



ORACIÓN:

Qué difícil es el camino a Ti...

Cuando aprendí a escalar,
me enseñaste a bajar.

Cuando aprendí a reír,
me enseñaste a llorar.

Cuando aprendí a hablar,
me eseñaste a callar.

Si alguna vez odié,
me enseñaste a amar.

¡Sabes...!
me cuesta mucho seguirte....
hay veces que mis brazos
tienden a bajar
pero Tú, en tu inmensa sabiduría,
siempre me muestras a alguien,
para Volver a Empezar...


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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'Su risa nos alegraba la mañana'

Cientos de jóvenes acudieron a velar a la cuarta fallecida en Madrid Arena.

“Hace una semanas -recuerdan sus amigas- nos contó que la habían confundido con un hobbit por su baja estatura”.

 Cientos de personas acudieron ayer por la tarde al tanatorio de San Isidro de Madrid a velar a Belén Langdon, la menor que falleció el pasado 3 de noviembre como consecuencia de la avalancha humana durante la fiesta en Madrid Arena. Allí estaban todos sus familiares y amigos. Profundo sufrimiento en medio del sosiego. Al llegar, dos compañeras que estuvieron con ella la fatídica noche de Halloween –una de ellas con un brazo escayolado y una costilla rota- reciben un fuerte abrazo de la hermana mayor de Belén.

 “Encima son ellos quienes nos consuelan a nosotras”, dice una de ellas. Así son los Langdon. El intenso dolor no les impide saludar serenamente y animar si es necesario a cada uno de lo que forman esa kilométrica riada de jóvenes que acuden a rezar. Se escuchan rosarios, responsos y oraciones en voz baja pidiendo fortaleza para una familia rota.

Cientos de jóvenes acudieron ayer a velar a Belén Langdon

 En momentos de calma, todos juntos rezan unidos al lado del féretro de la pequeña con la certeza demoledora de que Belén sigue con ellos. Así explica el padre, Nicolás Langdon, los motivos de su entereza: “Estamos viviendo estos momentos con mucha tristeza, con mucho dolor, por la pérdida, pero a la vez con la serenidad y la paz que te da cuando uno se abandona a las manos del Señor. Ha querido que sea de esta manera y hay que aceptarlo”.

 Durante la tarde de ayer, sus amigas difundieron una carta para agradecer “las oraciones y los sacrificios que en estos tres días habéis ofrecido por Belén. No paréis de hacerlo”. En el escrito cuentan de Belén que “desde pequeña ha constituido la unidad del grupo, apoyando a cada una de nosotras.

 "Jamás dijo nada malo de nadie, siempre sacaba lo mejor de lo peor”. Señalan la naturalidad con la que vivía sus profundas convicciones y su interés para que las demás participaran de su fe: “Siendo sinceras, cada jueves, día de nuestra misa de curso, al ver a Belén saliendo de clase, huíamos despavoridas al cuarto de baño para no ser arrastradas al oratorio. Era una persona bastante difícil de disuadir”. Y todas destacan su alegría de vivir y su optimismo: “Lo verdaderamente característico en ella era su risa y sus tacos, aunque suene mal decirlo. Su risa cada mañana, por muy mala que hubiera sido la noche, alegraba el día a cualquiera. Una niña transparente, su cara lo decía todo. Se reía de sus propios defectos. "Todavía la recordamos hace unas semanas, contándonos en corrillo su experiencia de que la confundieron con un hobbit por su baja estatura, siempre con el propósito de hacernos reír a los demás”.

 Unas horas antes, muchas de sus amigas habían pasado por la habitación de la UVI cuando Belén agotaba las últimas horas de su vida. Una de ellas se lanzó con una canción que le compusieron antes de que se trasladara durante una temporada a Malta por motivos de trabajo del padre. Belén contestó con lágrimas con las que probablemente quería dar las gracias por esa familia y esos amigos que han llenado los 17 años de su vida.

 Hoy a las 11 de la mañana, el obispo de Alcalá de Henares, Juan Antonio Reig Plá, celebrará el funeral por Belén en la catedral de esta localidad.

FUENTE: LA GACETA

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