lunes, 22 de octubre de 2012

Buenos días, 22 de octubre de 2012


"Dios no pretende de mi que tenga éxito.
Sólo me exige que le sea fiel”
(Madre Teresa de Calcuta)


SANTORAL

María Salomé, Marcos, Alejandro, Felipe, Abercio, Melanio, Donato, Valerio, Símaco, Verecundo, obispos; Eusebio, Hermetes, Heraclio (Novila = Nunilona) y Alodia, Córdula, mártires; Severo, presbítero.



REFLEXIÓN:

Un monje andariego se encontró, en uno de sus viajes, una piedra preciosa, y la guardó en una bolsa.

Un día se encontró con un viajero y, al abrir su bolsa para compartir con él sus provisiones, el viajero vio la joya y se la pidió. El monje se la dio sin más.

El viajero le dio las gracias y marchó lleno de gozo con aquel regalo inesperado de la piedra preciosa que bastaría para darle riqueza y seguridad todo el resto de sus días.
Sin embargo, pocos días después volvió en busca del monje mendicante, lo encontró, le devolvió la joya y le suplicó:

"Ahora te ruego que me des algo de mucho más valor que esta joya, valiosa como es. Dame, por favor, lo que te permitió dármela a mí."


ORACIÓN:

“Haznos dignos, Señor, de servir a nuestros hermanos; Dales, a través de nuestras manos, no sólo el pan de cada día, también nuestro amor misericordioso”.
Madre Teresa de Calcuta


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Los Países germánicos siguen manteniendo la colaboración económica con las iglesias.


Ante los ataques que en estos días se vienen produciendo a formas menores estatales de financiación de la Iglesia, en España, ¿no sería al menos conveniente traer a la memoria el comportamiento de países europeos avanzados como por excelencia los germánicos? Aquí entran tanto Austria como Alemania y sus Regiones (Länder) con sus correspondientes convenios y/o concordatos, sea con las Iglesias Luteranas, sea con la Iglesia Católica.

Pues bien, en dichos convenios vienen mantenidos y regulados dos temas vinculados a la financiación de las iglesias por el Estado o por las Regiones, a saber, la dotación estatal y la garantía de los impuestos eclesiásticos. 

1. La dotación estatal y/o regional de las Iglesias

*Austria, desarrollando el Concordato de 1933, sigue manteniendo la dotación estatal fijada en el Convenio de 1960 con la Santa Sede que va actualizando cada dos años por medio de sucesivos específicos convenios. En Austria, además, se garantiza por parte del Estado a la Iglesia la posibilidad y facultad de exigir la aportación de los fieles ante los tribunales en vía jurídica civil y obtenerla por la ejecución el tribunal. El sistema impositivo austriaco consiste en que las Iglesias, apoyándose en leyes estatales sobre la materia y a través de los reglamentos eclesiásticos, obtienen la aportación de los fieles por medio de oficinas eclesiásticas.

*En Alemania occidental, tanto en los concordatos de entreguerras, como en el del Reich (1933, art.18,1) se tenía prevista la supresión a la Iglesia católica de las asignaciones estatales fundadas en ley, convenio o título jurídico, pero seguida de un acuerdo amistoso con la Santa; en el de Baden, se mantenía la dotación de la Sede arzobispal; en Prusia, se acordaba la dotación de las diócesis y de las instituciones diocesanas (que ascendería en aquel entonces “a la cantidad de dos millones ochocientos mil marcos al año”; en el de Baviera (art.10), “el Estado proveerá a la dotación de las sede arzobispales y episcopales y de sus respectivos cabildos y cargos eclesiásticos correspondientes (substituyendo así sus obligaciones fijadas el Concordato de 1824).

*En la que fue Alemania oriental, sus hoy llamadas “cinco nuevas Regiones”— Brandeburgo (Convenio 2003, Art. 15. Prestaciones findancieras del Land); Mecklemburgo (Convenio 1997, Art. 20); Sajonia (Convenio 1996, Art. 20. Prestaciones financieras estatales); Sajonia‐Anhalt (Convenio 1998, Art. 20); Turingia (Convenio 1997, art.23Prestaciones financieras estatales;― vuelven a contribuir con prestaciones financieras a las distintas iglesias (la católica y la luterana) de sus respectivos territorios, tal como se han comprometido al presente por medio de los respectivos Concordatos y Convenios.

2. Impuestos eclesiásticos

De entre las diversas fuentes financieras de las Iglesias —rentas, derechos sobre los parroquianos, donativos, derechos de estola, subvenciones estatales e impuestos eclesiásticos— son estos la fuente principalísima: llegan a constituir (nótese bien) el 75% de la financiación deblas Iglesias. En el año 1991 ascendió el importe global el impuesto eclesiástico en el área de la Iglesia católica a 7.588.548.000 marcos; paara el área de la Iglesia evangélica, a 7.619.144.000. El impuesto eclesiástico —téngase en cuenta— es un impuesto exclusivamente eclesiástico: lo imponen las Iglesias; es un impuesto proporcional: se determina conforme a la cuantía que cada uno debe satisfacer al fisco; el porcentaje oscila en cada Región del 8% (como en Baviera) al 9% sobre la renta o el salario.

En Alemania se garantiza a las Iglesias el derecho reconocido ya por la Ley Fundamental de percibir impuestos, en cuanto que “las sociedades religiosas que sean corporaciones de derecho público están facultadas para percibir impuestos con arreglo a las disposiciones legales de los Estados, a base de las listas contributivas civiles” (art.137,6). La recaudación del impuesto eclesiástico corre a cargo del Estado, quien lo pone a disposición de las distintas Iglesias y asociaciones filosóficas que tengan el carácter de corporaciones de derecho público.

Tres fuentes, pues, de derecho se entrecruzan para la regulación de los impuestos eclesiásticos (Kirchensteuer); la Ley Fundamental, las Constituciones de las Regiones (Länder) y las leyes eclesiásticas de éstas, dando lugar a diversos sistemas de imposición y recaudación. 

En conclusión, los países germánicos, después de la II Guerra mundial, siguieron mantenido su sistema de colaboración económica con las iglesias; y, tras la reunificación de Alemania, las mismas cinco regiones que formaron la extinta Alemania Oriental, volvieron a establecer esa misma colaboración económica. 

Referencia bibliográfica: CORRAL, C., Derecho Internacional Concordatario (Madrid, BAC 2009) cap.XX, pp389‐393s




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