jueves, 11 de octubre de 2012

Buenos días, 11 de octubre de 2011

La nación que hace una gran distinción entre sus estudiosos y sus guerreros
tendrá su pensamiento hecho por cobardes y su lucha realizada por tontos.
TUCÍDIDES

SANTORAL

Santa Madre de Dios de Begoña

María Soledad Torres Acosta, fundadora de las Siervas de María; Nicasio, Germán, obispos; Quirino, Anastasio, presbíteros; Escubículo, Plácido, Ginés, Probo, Andrónico, Sármatas, Zanaida, Filonila, mártires; Venancio, abad; Sisinio, arzobispo.


COMIENZA EL AÑO DE LA FE


REFLEXIÓN:

El hombre calvo y la mosca

Un mosquito, para alimentarse, se posaba sobre la cabeza desnuda de un hombre calvo, quien  procurando destruirlo, se dio una pesada palmada. Huyendo, el mosquito dijo en tono burlón:

- Usted, que ha buscado venganza, hasta con la muerte, por la presencia de un insecto diminuto, vea qué daño se ha hecho por añadir su propio  insulto a la herida.--

El hombre calvo contestó:

- Puedo hacer fácilmente la paz conmigo, porque sé que yo no tenía ninguna intención de dañarme. Pero en cuanto a usted, un insecto mal favorecido y desdeñable que se deleita con sorber la sangre humana, lamento que yo no pudiera haberle matado aun si yo hubiera incurrido en una pena más pesada.--

Muchas veces, por no pensar en defendernos con un plan adecuado, el daño nos lo hacemos nosotros mismos.


ORACIÓN:

COMO MARÍA ABRIREMOS, SEÑOR

Las ventanas de nuestra vida
para que entres y, con tu ser divino,
inundes de verdad y de gracia nuestro existir
Porque no siempre, Señor,
andamos en la verdad ni la suerte nos acompaña
¡Ven, oh Dios!
Y, en las entrañas santas y puras de María
comienza la Obra que Tú pensaste desde siglos.
¡Ven, oh Dios!
Y, en la sencillez de María,
muéstranos tu grandeza y tu ternura
tu rostro de hombre y de hermano
COMO MARÍA ABRIREMOS, SEÑOR
Los balcones de nuestros ojos
para que, asomándonos hacia el cielo,
descubramos la luz que desciende
y rompe la oscuridad de una humanidad perdida
Para que, mirando hacia el cielo,
sintamos curiosidad por saber lo que nos aguarda
ganas de ser mejores y empeño en superarnos
Para que, mirando hacia el cielo,
con María y por María
añoremos contemplar cara a cara
lo que Jesucristo nos traerá.
COMO MARÍA ABRIREMOS, SEÑOR
Los cerrojos de nuestros corazones
y haciéndolos tuyos, solo tuyos,
siembres en ellos obediencia y fíat
alegría y aventura, oración y pobreza
nitidez y pasión, apertura y confianza
COMO MARIA ABRIREMOS, SEÑOR
Las puertas de nuestros labios
y, abriéndolos para Ti,
repetir una y otra vez que “sí”
Que ha merecido la pena esperarte
recibirte y creer siempre en Ti.
Amén.

 -----------------------------------------------------------------------------------
ESPECIAL BUENOS DÍAS
-----------------------------------------------------------------------------------
 - 
EN EL 40 ANIVERSARIO DE LLEGAR A
LA LUNA LA FE DE LOS ASTRONAUTAS.

1) Para saber

Se cumplieron 40 años de la llegada del hombre a la luna por primera vez. Apolo 11 fue el nombre de la misión espacial que Estados Unidos envió al espacio el 16 de julio de 1969.

La tripulación estaba compuesta por tres hombres que han pasado a la historia: el comandante de la misión Neil A. Armstrong, Edwin E. Aldrin Jr. apodado Buzz; y Michael Collins. Las naves se llamaban Eagle (Águila) para el módulo lunar y Columbia para el módulo  de mando.

Cuatro días después, el 20 de julio de 1969, lograron posarse en la Luna. El mundo observó perplejo por televisión, en blanco y negro, cómo el pie izquierdo de Armstrong pisaba la luna. 19 minutos después, Aldrin también descendía y pisaba nuestro satélite. 

Esta información fue general, sin embargo, pocos conocieron qué pensaban los astronautas.

2) Para pensar

Durante su segunda noche en el satélite,
Buzz Aldrin, quien era presbiteriano, extrajo una cajita que contenía pan y vino, y comenzó su oración leyendo el versículo de san Juan 15, 5 –«Yo soy la vid, vosotros los sarmientos. El que permanece unido a mí y yo en él, da mucho fruto, porque sin mí no podéis hacer nada»– y las consumió. Lo relató el propio astronauta en el libro que publicó en 1973, «Regreso a la Tierra». Pero, además, había escrito en un papel algunos versículos del salmo 8: «Cuando veo los cielos, obra de tus manos, la Luna y las estrellas que creaste, ¿qué es el hombre para que te acuerdes de él, el ser humano para que de él te preocupes?». Aldrin posó el papel sobre la superficie del satélite y regresó a la nave.

A su vez, el católico Michael Collins, otro de los tripulantes, quiso dejar constancia de su fe. En una de las paredes internas de la nave dejó escrito:
«Nave espacial 107. La mejor creada. Que Dios la bendiga». 

Sin embargo, l
os astronautas se vieron obligados a realizar sus prácticas religiosas con una gran discreción, porque la NASA no veía con buenos ojos estos gestos, debido a unas quejas que un año antes habían tenido. Sucedió que en 1968, la misión del Apolo 8 logró su objetivo al orbitar diez veces la Luna. Era la víspera de Navidad, cuando sus tripulantes, Frank Borman, Jim Lovell y Bill Anders, enviaron un mensaje al mundo: «Estamos cerca de la Luna…  y la tripulación del Apolo 8 tiene un mensaje que le gustaría compartir: “En el principio, Dios creó el cielo y la Tierra”», comenzó Anders a leer el inicio de la Biblia. Luego siguieron leyendo turnándose hasta el versículo 15. «Y Dios hizo dos lumbreras grandes, la mayor para gobierno del día y la menor para gobierno de la noche», y finalizaron: «Buenas noches, buena suerte, feliz Navidad y que Dios les bendiga a todos». Este gesto enfureció a Madalyn Murray, una conocida activista atea, quien demandó a la NASA. Y aunque fue desestimada por la Corte Suprema, exigió desde entonces se les exige a los astronautas una mayor discreción religiosa. 

3) Para vivir

La actitud de estos astronautas es ejemplar. Por una parte, su humildad al reconocerle a
Dios su grandeza. Por otra, supieron unir su fe a su profesión. Esa es la tarea de una persona
de fe: saber compaginar sus deberes ordinarios con su fe. Una manera práctica de hacerlo es ofrecer las obras al comenzar el día con el propósito de darle a Dios la mayor gloria.

Por José Martínez Colín

No hay comentarios:

Publicar un comentario