viernes, 21 de septiembre de 2012

Buenos días, 21 de septiembre 2012

 El más feliz no es necesariamente el que tiene “lo mejor de todo”, sino  el que sabe sacar lo mejor de todo lo que se le cruza en su camino

  
SANTORAL

San Mateo, Apóstol, Evangelista, Mártir Alejandro, Mártir; Cadoc, Abad; Cástor, Obispo; Cuadrado, Discípulo de los Apóstoles; Gerulfo, Niño, Mártir; Ifigenia, vírgen; Jonás, profeta; Landelino, Monje;Marcos, Beato, Sacerdote;Maura,
Virgen ;Pámfilo, Mártir 


REFLEXIÓN:

¡Qué bueno!

 Cuentan que un rey tenía un consejero que ante circunstancias adversas siempre decía: "qué bueno, que bueno, que bueno". Pasó que un día andando de cacería, el rey se cortó un dedo del pie y el consejero exclamó: "qué bueno, que bueno, que bueno" El rey cansado de esta actitud, lo despidió y el consejero respondió: "Que bueno, que bueno, que bueno". Tiempo después, el rey fue capturado por otra tribu para sacrificarlo ante su dios. Cuando lo preparaban para el ritual, vieron que le faltaba un dedo del pie y decidieron que no era digno para su divinidad al estar incompleto, dejándolo en libertad. El rey ahora entendía las palabras de su consejero y pensó: "qué bueno que haya perdido el dedo gordo del pie, de lo contrario ya estaría muerto". Mandó llamar a palacio al consejero y le agradeció. Pero antes le preguntó por qué dijo "qué bueno" cuando fue despedido. El consejero respondió: "Si no me hubiese despedido, habría estado contigo y como a ti te habrían rechazado, a mí me hubieran sacrificado".

 ORACIÓN:
Señor Jesucristo, Redentor del género humano, nos dirigimos a tu Santísimo Corazón con humildad y confianza, con reverencia y esperanza, con profundo deseo de darte gloria, honor y alabanza.
 
Señor Jesucristo, Salvador del mundo, te damos las gracias por todo lo que Tu eres y todo lo que Tú haces por esta nación.
 
Señor Jesucristo, Hijo de Dios Vivo, te alabamos por el amor que has revelado a través de tu Sagrado Corazón, que fue traspasado por nosotros y ha llegado a ser fuente de nuestra alegría, manantial de nuestra vida eterna.
 
Reunidos juntos en tu nombre, que está por encima de cualquier otro nombre, nos consagramos a tu Santísimo Corazón, en el cual habita la plenitud de la verdad y la caridad.
 
Al consagrarlos a Ti, los fieles de la archidiócesis castrense de España renuevan su deseo de corresponder con amor a la rica efusión de tu misericordioso y pleno amor.
 
Señor Jesucristo, Rey de amor y Príncipe de la paz, reina en nuestros corazones y en nuestros hogares. Vence todos los poderes del maligno y llévanos a participar en la victoria de su Sagrado Corazón. ¡Que todos proclamemos y demos gloria a Ti, al Padre y al Espíritu Santo, único Dios que vive y reina por los siglos de los siglos!.
 
            Amén.

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