jueves, 20 de septiembre de 2012

Buenos días, 20 de septiembre de 2012



 Sed educados y respetuosos
con las personas que encontréis subiendo,

porque volveréis a encontrarlas bajando.

E. Mizner

SANTORAL
 
Andrés Kim
presbítero y Pablo Chong, mártires de Corea; Ciro, Clicerio, Filigonio, obispos; Miguel, Teodoro, Susana, Felipa, Sócrates, Dionisio, Eustaquio, Teopista, Agapio, mártires; Fausta, Montano, monje; Gregorio, Pedro, Demetrio, Isabel, anacoretas


REFLEXIÓN:

Era víspera del Día de Acción de Gracias.

 Pero Sandra se sentía muy infeliz cuando  entró en la floristería.


 Su hijo habría nacido si no lo hubiese perdido en un accidente de automóvil... Lamentaba mucho su pérdida.


 No bastando eso, aún había posibilidades de que despidieran a su marido.  Y, para  completar, su hermana había anulado la visita que pensaba hacerle  en el próximo  puente.


 ¿Acción de Gracias?. ¿Agradecer qué?, se  preguntó.


 Una amiga  tuvo el coraje de decirle que el sufrimiento  era una dádiva de Dios, que hacía madurar y fortalecer...


Sus pensamientos fueron interrumpidos por la vendedora, diciendo:


- ¿Quiere un arreglo tradicional? o ¿le gustaría  innovar con lo que yo llamo, Especial?    


 ¿Está buscando algo que realmente  demuestre gratitud en el Día de Acción  de Gracias?


 Sandra explicó que nada tenía para agradecer y la otra le replicó, enfática:


 - ¡Pues tengo el arreglo perfecto para usted!.


En ese momento entró una cliente que vino a buscar su pedido: un arreglo de follajes y largos y espinosos tallos de rosa.                        


 Todo muy bien arreglado, pero no había ninguna flor.  Sandra quedó pensando por qué alguien pagaría por tallos de rosa, sin flor.


- Éste es el "Especial". Lo llamo  Buquet de Espinos de Acción de Gracias -  explicó la vendedora.
                                                                               
 
- ¿Pero qué la llevó a crear el buquet de espinas? - preguntó Sandra.


- Aprendí a ser agradecida por las espinas...     Siempre agradecí a Dios por las buenas cosas en mi vida y nunca le pregunté por qué esas buenas cosas sucedían.
 
Pero cuando vinieron cosas malas, yo lloré y grité:     "¿POR QUÉ?, ¿POR QUÉ YO?!".                                                                                            

 Tardé tiempo para aprender que los tiempos difíciles son importantes para  nuestra fe y nuestro fortalecimiento. Delante de las dificultades nos aproximamos a Dios y valorizamos la vida y sus buenos momentos.


Sandra recordó lo que su amiga le había dicho, y exclamó:


- Perdí mi bebé y yo estoy enfadada con Dios...


En ese momento entró un hombre  en el negocio,   que también venía a buscar un arreglo   de tallos espinosos.


- ¿Esto es para su esposa? - preguntó Sandra, incrédula.  ¿Pero por qué ella quiere un buquet como ése?

 
 Mi esposa y yo casi nos divorciamos, pero con la gracia de Dios, nosotros enfrentamos problema tras problema y salvamos nuestro matrimonio.          


El arreglo Especial nos recuerda los tiempos "espinosos". Etiquetamos cada tallo con uno de los problemas enfrentados y damos gracias por lo que él nos enseñó. ¡Yo le recomiendo el arreglo Especial!

- No sé si puedo ser agradecida por los espinos en mi vida.    Es todo tan reciente...

La vendedora respondió, cariñosamente:  

                                                           
- Mi experiencia me mostró que los espinos vuelven las rosas  más preciosas.
                                                                                             
Apreciamos más el cuidado providencial de Dios  durante los problemas que en cualquier otro tiempo.


 Las lágrimas rodaron por la cara de Sandra.


- Llevaré una docena de estos tallos largos y llenos de espinas, por favor. ¿Cuánto le debo?


 - Nada. Nada además de la promesa de que permitirá que Dios cure su corazón. El primer arreglo es siempre a mi cuenta.          


La vendedora sonrió y pasó una tarjeta a Sandra.

                                                         
 
- Colocaré esta tarjeta en su arreglo,  pero tal vez usted quiera leerlo primero.


Y Sandra leyó:


 " Dios mío, nunca agradecí por mis espinas. Agradecí mil veces por mis rosas, pero nunca por mis espinas.
                                                                 
Enséñame el valor de mis espinas.


Muéstrame que, a través de mis lágrimas,  los colores de Tu arco iris son mucho  más brillantes."


ORACIÓN:


Reunidos en el nombre del Señor

que nos ha congregado ante su altar

celebremos el misterio de la fe

bajo el signo del amor y la unidad,
celebremos el misterio de la fe
bajo el signo del amor y la unidad.


Tu, Señor, das sentido a nuestra vida,

tu Presencia nos ayuda a caminar,

tu Palabra es fuente de agua viva

que nosotros a tu mesa venimos a buscar.


Purifica con tu gracia nuestras manos,
ilumina nuestra mente con tu luz,
que la fe se fortalezca en tu Palabra
y tu Cuerpo tomado en alimento nos traiga la salud.



                       



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