jueves, 13 de septiembre de 2012

Buenos días, 13 de septiembre de 2012

A veces no necesitamos consejos
A veces solamente necesitamos a alguien que nos escuche


VIDEO DIBUJOS ANIMADOS
La historia del arca de Noé


SANTORAL
Juan Crisóstomo, obispo y doctor; Felipe, Macrobio, Julián, Ligorio, mártires; Maurilio, Eulogio, Amado, obispos; Israel y Teobaldo Santos; Beato Amadeo, monje y abad; Venerio, eremita


REFLEXIÓN:

Un joven con un récord académico excelente fue a solicitar un puesto directivo en una gran empresa. Pasó la primera entrevista, el director hace la última entrevista, y es quien toma la decisión final.

El director descubrió a partir del análisis del CV que los logros académicos del joven fueron excelentes en todo momento, desde la escuela secundaria hasta la investigación de postgrado, nunca había tenido un año en el que no obtuvo excelentes calificaciones.

El director le preguntó: "¿Obtuviste alguna beca en la escuela?" el joven respondió "ninguna".

El director le preguntó: "¿Fue tu padre quien pagó la matricula de tu escuela?" El joven respondió: "Mi padre falleció cuando tenía un año de edad, fue mi madre la que pagaba todo".

El director le preguntó: "¿Dónde trabaja su madre?" El joven respondió: "Mi madre trabajaba lavando y secando ropa. El director pidió al joven mostrar sus manos. El joven mostró un par de manos lisas y perfectas.

El director le preguntó: "¿Alguna vez ha ayudado a su madre a lavar la ropa antes?" El joven respondió: "No, mi madre siempre quiso que yo estudiara y leyera más libros. Además, mi madre puede lavar la ropa más rápido que yo".

El director dijo: "Tengo una petición. Al volver hoy, vaya y limpie las manos de su madre, y luego venga a verme mañana por la mañana .

El joven sintió que su oportunidad de conseguir el trabajo era muy alta. Cuando regresó, felizmente pidió a su madre para limpiarle las manos. Su madre se sentía extraña, feliz, pero con sentimientos encontrados, y mostró finalmente sus manos a su hijo.

El joven comenzó a limpiar las manos de su madre poco a poco. Sus lágrimas cayeron a medida en que lo hizo. Era la primera vez que se daba cuenta de que las manos de su madre estaban tan arrugadas, y con tan numerosas callosidades y contusiones. Algunos eran tan dolorosos que su madre se estremeció cuando los limpió con solo agua.

Esta fue la primera vez que el joven se dio cuenta de que era este par de manos que lavan la ropa todos los días, los que hacía posible pagar la escuela y la universidad. Los moretones en las manos de su madre fueron el precio que pagó por su graduación, por su excelencia académica y su futuro.

Después de terminar la limpieza de las manos de su madre, el joven lavó toda la ropa restante. Esa noche, madre e hijo hablaron durante un tiempo muy largo.

A la mañana siguiente, el joven fue a la oficina del director.  El Director notando las lágrimas en los ojos del joven, le preguntó: "¿Puede usted decirme qué ha hecho y que aprendió ayer en su casa"

El joven respondió: "Yo limpié las manos de mi madre, y también terminé de lavar toda la ropa que aun quedaba. '

El Director le preguntó: "por favor, dígame que siente."

El joven dijo,

Número 1, Ahora sé lo que es la apreciación. Sin la abnegación de mi madre, no habría tenido hoy éxito.
Número 2, Al trabajar juntos y ayudar a mi madre, sólo ahora me doy cuenta de lo difícil y duro que es conseguir que se haga algo.
Número 3, He llegado a apreciar la importancia y el valor de la relación familiar.                  
  
El Director dijo: "Esto es lo que estoy buscando en mis gerentes.

Quiero contratar a una persona que aprecia la ayuda de los demás, una persona que conoce el sufrimiento de los demás para hacer las cosas, y una persona que no pondría el dinero como su única meta en la vida. Usted está contratado.

Con el paso del tiempo, este joven trabajó muy duro, y recibió el respeto de sus subordinados. Cada empleado trabajó con diligencia y en equipo. El desempeño de la empresa mejoró enormemente.


ORACIÓN:

Espíritu Santo dame tu luz en este momento de oración. Con la confianza de un niño pido también la intercesión de mi ángel de la guarda, de modo que tenga la docilidad para escuchar la Palabra y seguirla, como una oveja sigue a su pastor.

Petición:

Jesús, concédeme el don de buscar, con la sencillez y la nobleza de un niño, el amor.

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ESPECIAL BUENOS DÍAS 
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La laicista Francia registra un fenómeno creciente de vuelta a la fe en el mundo cultural

Cada vez hay más conversos entre los pensadores del panorama francés que dan firmemente un "sí" al catolicismo. Muchos de ellos han pasado un largo desierto en corrientes nihilistas.

Sopla un viento nuevo de fe en la laicísima Francia. Las letras francesas siguen las huellas de Claudel, Péguy, o Mauriac, los grandes conversos de la tradición literaria, y cada vez son más las novelas, guiones y ensayos en los que la fe cristiana vuelve a ser protagonista.

Hace tiempo que escritores de la talla de Michel Tournier o Dider Decoin demostraron que la fe aumentaba su talento y, siguiendo su misma senda, está surgiendo una nueva generación de autores creyentes, nuevas figuras de la escena literaria y filosófica cuyas obras buscan la consonancia con el mensaje evangélico. El periodista Daniele Zappalá explica en el diario "Avvenire" que, en el caso de la escritora Sylvie Germain ha sido su búsqueda sobre la mística cristiana y la frecuente costumbre de acudir la Biblia lo que le ha llevado a la conversión. La aclamada autora de la novela "Magnus" ha visto cómo su obra está empezando a seducir no sólo en Francia sino más allá de sus fronteras.

En las páginas del diario francés "Le Figaro", otro talentoso y pluripremiado escritor de la nueva literatura francesa, François Tallandier, ha intentado esbozar y enumerar las razones de su silenciosa conversión al catolicismo, después de años de profundo escepticismo: "Quizás por el esplendor de Bourges, que le daba a Stendhal alas para ser cristiano. Quizás por la modesta dulzura de la iglesia románica de Ennezat. Quizás
porque un día, escuchando pronunciar la palabra "católico" con el desprecio de quien cree que no necesita más razones, me he cansado y he dicho abiertamente: "Soy católico"", explica.

También Jean Claude Gillebaud está volviendo a la fe, después de unos años de éxito como periodista. Golpeado por la obra de filósofos como René Girard y la atmósfera de recogimiento del mundo monástico, ha publicado diversos ensayos sobre la importancia de creer. "Cómo he vuelto a ser cristiano" es el título del más significativo.

Católicos sin complejos

El recorrido creativo de Fabrice Hadjadj es también un punto de referencia en la cultura francesa. Escritor e intelectual de cultura judía y nombre árabe, se convirtió al catolicismo "tras una fase de nihilismo". Un ensayo suyo analiza con pasión e ironía su indiferencia hacia la muerte de las sociedades occidentales a la vez que lanza una llamada a la alegría fundada sobre las razones de la fe.

Pero quizá la figura más controvertida es la del escritor Maurice Dantec, que dice inscribirse en el ámbito "futurista". Este intelectual excéntrico, admirado por la crítica, se ha atrevido a gritar en público que "no hay futuro para la humanidad fuera de Cristo".

Junto a todos ellos, más allá de las fronteras francesas, se sitúa el dramaturgo belga Eric‐Emmanuel Schmitt, o filósofos como Bernard Sichére y Jean Louis Chrétien, que han llegado al catolicismo tras un largo camino a través del escepticismo. 

En definitiva, son cada vez más los escritores e intelectuales que han redescubierto la trascendencia, que han experimentado la conversión y "vuelven" a la fe tras un largo exilio en el desierto del nihilismo. Hoy, sin temor alguno, se declaran católicos sin ningún complejo.

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