jueves, 6 de septiembre de 2012

Buenos días, 06 de septiembre de 2012

La victoria es el arte de seguir donde los demás paran


VÍDEO
El cardenal que estuvo en la guerra de Vietnam

Desde que era muy joven, el cardenal Edwin O'Brien ha podido ver con sus propios ojos las dificultades de la vida. Después de su ordenación sacerdotal, trabajó como capellán en la guerra de Vietnam, y antes de ser arzobispo de Baltimore fue arzobispo castrense, precisamente cuando comenzaban los conflictos en Irak y Afganistán.

CARD. EDWIN O'BRIEN
Gran Maestre de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro
“Casaba a los soldados después de su graduación y en un año, los tenía que enterrar porque embarcaban para Vietnam. Por eso pedí entonces a mi cardenal incorporarme al ejército como capellán.”

En febrero Edwin O'Brien fue creado cardenal y recibió la birreta roja y un nuevo título. Sin embargo asegura que para él, muchas cosas son iguales que antes.

CARD. EDWIN O'BRIEN
Gran Maestre de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro
“He recibido un alto cargo, pero en el fondo no siento ninguna diferencia.”

Además de ser cardenal es también Gran Maestre de la Orden del Santo Sepulcro. La orden de laicos cuenta con unos 30.000 miembros de todos los rincones del mundo. A través de la Iglesia, ayudan a los cristianos que viven en Tierra Santa. Durante las peregrinaciones, ven a quiénes están ayudando y cómo.

CARD. EDWIN O'BRIEN
Gran Maestre de la Orden de Caballería del Santo Sepulcro
“El gobierno de allí ha puesto fuertes restricciones para viajar, para trabajar y comprar propiedades; los cristianos de Tierra Santa  se sienten limitados en muchos aspectos.”

Es irónico el hecho de que mientras los Cristianos nativos emigran de la Tierra Santa debido a las restricciones, los cristianos de otras partes están entrando a Israel, con la esperanza de mejores oportunidades de trabajo.

Ahora, con su nueva responsabilidad, O'Brien espera ser de ayuda para la Orden, y al mismo tiempo facilitar las condiciones de vida de los cristianos de Tierra Santa. Está preparando un viaje a Israel para su nombramiento formal que probablemente tendrá lugar en otoño.



SANTORAL

Nuestra Señora de las Viñas, patrona de los viñadores;
Nuestra Señora de la Cinta.
Zacarías, profeta; Onesíforo, Porfirio, Leto, Donaciano, Mansueto, Presidio, Petronio, Germán, Fúsculo, obispos; Eleuterio, Fausto, abades; Cótido, Eugenio, Eva, Dionisio, Juana, Macario, mártires.



REFLEXIÓN:

Sin luchar no se ganan batallas

Las batallas ganadas no suelen venir por correo.
Los triunfos no llegan sin lucharlos.
Los grandes éxitos no se alumbran sin grandes esfuerzos.

Lo barato es posiblemente de segunda mano.
Lo barato es posiblemente “bamba”.
Lo que barato viene, barato se va.
Lo que fácilmente ganas, fácilmente lo pierdes.
Lo que fácilmente consigues, fácilmente te lo quitan.
El dinero que llega fácil, no proviene del trabajo.

El dinero que llega fácil, muy fácil se gasta.
El dinero que cuesta, está más sano.
El dinero que cuesta, suele oler a sudor.

Cuando Jesús preanunció su “muerte como servicio a los demás, a través del “pan de vida”, de “comer su carne”, muchos se asustaron.
“Muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: “Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?”.
“Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él”.

Los éxitos huelen todos a esfuerzo.
Los éxitos huelen todos a lucha.
Los éxitos necesitan madurarse.
Los éxitos no se cosechan sin sembrarlos.
Los éxitos no se disfrutan sin antes trabajarlos.

Los éxitos primero fueron grandes ideas.
Los éxitos primero fueron grandes ideales.
Los éxitos primero fueron semillas.
Los éxitos primero fueron ilusiones.
Los éxitos primero fueron esperanzas.
Los éxitos primero fueron decisiones.
Los éxitos primero fueron esfuerzos.

El éxito y los grandes triunfos no se consiguen en base a rebajas.
Y Jesús no está dispuesto a ofrecer a los suyos rebaja alguna como condición para seguirle.
Más bien se reafirma en sus actitudes.
Nuestras grandes equivocaciones están en querer ganar a los demás poniéndoles la cosa fácil. Lo fácil ya lo encontramos en el camino. Lo que necesitamos son metas grandes, capaces de hacernos grandes a nosotros.

ORACIÓN:

Señor, reconocemos nuestras debilidades y flaquezas.
No nos sentimos héroes. Pero queremos soñar.
Que nadie trate de despertarnos de esos nuestros sueños.
O traten de convencernos de que “los sueños, sueños son”, para desalentarnos.
Sabemos que la vida es un sueño.
Pero también sabemos que los sueños son vida.
Que creamos en la gente.
Que tengamos fe en el corazón humano, siempre más grande que nuestros miedos.
Que también nosotros podamos decirte como Pedro:
“Tú tienes palabras de vida eterna”.


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ESPECIAL BUENOS DÍAS
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Dramática pregunta de la superviviente de un aborto

Salvó su vida gracias a que una enfermera la escuchó llorar. Hace un año tuvo
su primer hijo.

Melissa Ohden fue uno de esos casos, en modo alguno aislados, de fetos que sobreviven al aborto. Son ya hasta 44.000 en Estados Unidos las personas con ese origen, según cifras oficiales.

Recientemente se ha llevado a la gran pantalla la historia de la más célebre de ellas, October Baby, basada en la vida de Gianna Jessen, que, narrada por ella misma, constituye uno de los documentos más estremecedores contra el aborto jamás conocidos.

Un llanto salvador

También Melissa ha contado lo que le pasó a ella en numerosos foros. En 1977, cuando su madre estaba embarazada de siete meses, se sometió a un aborto por envenenamiento salino. El resultado fue que Melissa acabó viva en un cubo de la basura. Pero al salir, los pulmones de la niña se abrieron, y comenzó a llorar. Una enfermera la escuchó, y entonces los médicos que habían intentado matarla decidieron salvarle la vida.

Melissa fue adoptada, y no supo hasta los 14 años cómo había empezado su vida: "Eso cambió mi vida. Durante años me sentí increíblemente sola. Estaba llena de miedo. Luchaba contra la vergüenza, la ofuscación, incluso la culpa". Tras tras licenciarse en Trabajo Social y colaborar con grupos provida, en 2007 dio a conocer su caso para ayudar, prestando su testimonio, tanto a madres que están pensando abortar como a quienes ya lo han hecho y padecen el síndrome postaborto.
Actualmente está casada y tiene dos hijos, el último de los cuales lo esperaba para mayo de este año. 

Ha perdonado a su madre biológica, pero también confiesa que cada mañana, cuando suena el despertador y hay que afrontar otro día, recuerda siempre que por la "decisión" [choice, en inglés, la palabra tótem de los proabortistas en Estados Unidos] de alguien, ella no debía estar viva.

Y no olvida tampoco que Barack Obama votó hasta cuatro veces a favor de una ley que impediría a los médicos salvar la vida de los fetos que sobreviven al aborto. Una ley que habría impedido que Melissa o Gianna fuesen, como son, mujeres felices y valientes que ayudan con su propia historia a quienes vacilan.

Ahora Melissa se ha lanzado a la arena electoral con un vídeo de un minuto dirigido a plantear una cuestión a los electores norteamericanos. 

Ohden cuenta al principio su historia: "Fui abortada, y mi cuerpo descartado...como si no existera. Pero una enfermera me oyó llorar, y me cuidaron lo suficiente para salvar mi vida". Y dice luego: "Hay algo que tal vez usted no conozca. Cuando era senador en el Senado de Illinois, Barack Obama votó para negar los derechos constitucionales a los niños nacidos tras un aborto fallido. No una, sino cuatro veces".

Y lanza entonces una dramática pregunta ante el futuro del país: "Sé que hoy estoy viva por la gracia de Dios, y tal vez sólo para plantearle a Estados Unidos esta cuestión: ¿Es ese el tipo de liderazgo que nos hará avanzar? ¿Un liderazgo que desprecia a los más más indefensos y más débiles?".

El vídeo se ha convertido ya en un elemento de la campaña presidencial, donde la cuestión del aborto puede ser decisiva en inclinar definitivamente la balanza.

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