lunes, 27 de agosto de 2012

Buenos días, 27 de agosto de 2012

"Reza, pero no dejes de remar a la orilla". 



SANTORAL



 Mónica, Madre de San Agustín; Cesáreo, Obispo; Amadeo; Rufo; David Lewis, Presbítero y Mártir; Domingo de la Madre de Dios Barberi, Beato, Presbitero; María del Pilar Izquierdo Albero, Beata, Fundadora; Fernando Gonzáles Añón, Beato Presbítero y Mártir; Francisco de Santa María y catorce compañeros, Beatos y Mártires.


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El demonio de la acedia (4 / 13)

La Acedia es una tristeza por el bien, por los bienes últimos, es tristeza por el bien de Dios. Es una incapacidad de alegrarse con Dios y en Dios. Nuestra cultura está impregnada de acedía. 




REFLEXIÓN:



MUCHAS RAZONES POR LAS QUE DIOS NO DEBIÓ HABERTE LLAMADO



Hay muchas razones por qué Dios no debió haberte llamado. Pero no se preocupe. Usted está en buena compañía.



Moisés era tartamudo.

Marcos fue rechazado por Pablo.

Timoteo tuvo úlceras.

La esposa de Oseas era una prostituta.

Amós sólo fue educado para podar árboles de higos.

Jacob era un ladrón.

David tuvo un hijo fuera del matrimonio.

Salomón era demasiado rico.

Jesús era demasiado pobre.

Abraham era demasiado viejo.

David era demasiado joven.

Pedro le tenía miedo a la muerte.

Lázaro estaba muerto.

Noemí era una viuda.

Pablo era un asesino, tal como lo fue Moisés.

Jonás se escondió de Dios.

Miriam era chismosa.

Gedeón y Tomás ambos dudaron.

Jeremías estaba preso.

Elías se cansó de vivir.

Juan Bautista hablaba duro.

María era perezosa.

Sansón tenía el cabello corto.

Noé se embriagó.

Samuel era apenas un infante.



¿Mencionamos que Moisés tenía poca paciencia como Pedro, Pablo - bueno, tantas personas más. Pero Dios no hace entrevistas de empleo. Él no emplea y despide como la mayoría de los jefes, porque El es más nuestro Padre que nuestro Jefe.



 Seguro que hay una gran cantidad de razones por qué Dios no nos debe llamar. Pero si estamos enamorados de El, si tenemos hambre de El, El nos usará a pesar de que somos, dónde hemos estado nosotros, o a lo que nos parecemos.



El apóstol busca la fraternidad con Jesús, a través de la unidad con sus hermanos aquí en la tierra.




ORACIÓN:

DESEO DE LA PAZ



En mi aflicción llamé al Señor,

y él me respondió.

Líbrame, Señor, de los labios mentirosos,

de la lengua traidora.



¿Qué te va a dar o a mandar Dios,

lengua traidora?

Flechas de arquero, afiladas

con ascuas de retama.



¡Ay de mí, desterrado en Masac,

acampado en Cadar!

Demasiado llevo viviendo

con los que odian la paz;

cuando yo digo: «Paz»,

ellos dicen: «Guerra».



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